Copihues: La flor nacional de Chile, del amor sin barreras, unión y gratitud

La flora chilena se caracteriza por ser amplia y muy atractiva. Pero de todas los ejemplares del reino vegetal de este país, hay uno muy particular: copihue.
El copihue es una flor nativa de Chile, de color rojo, rosado o blanco. Tiene forma de campana y sus hojas se abren en el verano. Su pistilo siempre apunta hacia abajo y a veces nace de él un fruto con forma de baya que las antiguas comunidades mapuches comían. Se puede encontrar en el sur del país, en las zonas más boscosas de las regiones australes, aunque antes era muy común en la zona centro también. Su nombre proviene del vocablo mapuche “kopiwe”, que significa “estar boca abajo”. Su ambiente natural lo constituyen los lugares húmedos y rodeados de vegetación.

Copihues Para el Alma

El Copihue fue declarado Flor Nacional de Chile el 20 de septiembre de 1984. Para el pueblo Mapuche, el Copihue es símbolo de amor que no conoce fronteras, alegría, de amistad y gratitud; los guerreros la veneraban como el emblema del valor y la libertad y los jóvenes como el espíritu tutelar de sus amores.

La leyenda dice que su nombre nace de una trágica historia de amor entre jóvenes mapuches de tribus rivales

Cuenta una leyenda – uno de los tantos relatos mapuches sobre su origen- que esta flor nació cuando los mocetones partían a la lucha y pasaban días, semanas y meses sin volver a las reducciones. En esta espera las jóvenes indígenas trepaban a los árboles más altos para alcanzar a divisar a los sobrevivientes de la refriega, descubriendo sólo humo y muerte. Entonces, descendían llorando. Esas lágrimas se convirtieron en flor de sangre, para recordar a quienes habían luchado hasta morir. Por la manera en que se descuelga desde las alturas lo llaman también Largo Suspiro, pregón del dolor indígena. Otra leyenda cuenta que hace muchos años, mapuches y pehuenches tenían una princesa llamada Hues y un príncipe cuyo nombre era Copih. Sus tribus estaban enemistadas y se combatían fieramente. Pero Copih y Hues se amaban y se encontraban en lugares secretos de la selva. Un día fueron sorprendidos por sus padres junto a una laguna. Nahuel, cuando vio a su hija abrazándose con el mozo pehuenche, arrojó su lanza contra Copih y le atravesó el corazón. El jefe Copiñiel hizo lo mismo con la bella Hues. Ambos se hundieron en la laguna.

Hubo mucho llanto en las dos tribus por la muerte de los jóvenes. Transcurrido un año, pehuenches y mapuches se reunieron para recordar a sus príncipes. Llegaron de noche y durmieron junto a la ribera. Con las primeras luces del día vieron que del fondo de la laguna surgían dos lanzas entrecruzadas. Una enredadera las enlazaba y de ella colgaban dos grandes flores de forma alargada: una roja como la sangre y la otra blanca como la nieve. Ante el prodigio ambas tribus se reconciliaron y acordaron llamar a la flor Copihue, la unión de Copih y de Hues.


Cuidados

Se recomienda localizarlos en un lugar bajo un alero cobertizo, o dentro de un invernadero, para así evitar las corrientes de aire. Si sólo tiene un espacio donde la planta recibirá el sol directo, encárguese que solo lo reciba en la mañana y en una orientación sur. El copihue es una planta sensible; puede soportar heladas de hasta -4ºC, pero no se adapta bien a los veranos secos.

Para plantarlo en un macetero, utilizamos un sustrato liviano y que tenga un buen drenaje. Siempre debemos incorporar materia orgánica descompuesta.

Como es una planta trepadora, pongámosla siempre al lado de un árbol de altura y guíe a la flor nacional cada vez que observe brotación.

  • Sustrato: esta planta crece en terrenos ácidos (con un pH entre 4 y 6), es por ello que la tierra que vayamos a utilizar tiene tener un pH igualmente bajo. Podremos adquirir un sustrato preparado para plantas acidófilas -hortensias, azaleas, camelias-, o bien hacer nosotros la propia con 40% turba rubia, 30% vermiculita, y 20% humus de lombriz (o cualquier otro abono orgánico).
  • Riego: para regar al copihue se tiene que utilizar, siempre que se pueda, agua de lluvia, pero si no tenemos acceso a ella, regaremos con agua de ósmosis o potable. También podremos dejarla reposar una noche para que los materiales pesados queden en la parte más baja del envase, y regar al día siguiente. Es importante mantener siempre un cierto grado de humedad, por ello le daremos agua unas tres veces por semana en verano, y 1 o 2 semanales el resto del año.

 


Fuente:educarchile.cl | jardineriaon.com |

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